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Cuando monté mi primer despacho para ejercer como psicóloga recuerdo que hice lo que la mayoría hacemos… comprar una planta. Nada sorprendente a priori, pero aún recuerdo la explicación de Mariano, el dueño de la floristería de debajo de mi consulta.
Mariano, haciendo lo que hacen esas personas en las que puedes percibir el profundo amor que sienten por su trabajo, me asesoró no solo pensando en la altura, precio o si la planta era de interior o exterior. Su explicación iba mucho más allá y se adentraba en mi actividad profesional, me explicó como las plantas de hojas finas y puntiagudas (por ejemplo, una palmera) trasmiten sensación de dinamismo, energía, pero también en ocasiones nerviosismo, en cambio las plantas de hojas anchas y formas redondeadas (por ejemplo, Monstera Deliciosa también conocida como Costilla de Adán) transmiten calma y acogimiento. Han pasado 10 años desde entonces este tipo de plantas siguen siendo mis elecciones cotidianas tanto para casa como para el despacho.
Probablemente ni Mariano ni yo sabíamos nada de la disciplina llamada neurodiseño o diseño biofílico que tanto está creciendo actualmente.
Hoy sabemos mucho más sobre como los espacios pueden ser maravillosas fuentes de salud mental y que no es tan importante ni su tamaño ni lujo sino otros elementos accesibles para casi todos.
Podríamos comenzar a hablar ahora de como sería la casa ideal y tal vez si estás en búsqueda de comprar un inmueble o si vas a hacer una gran reforma esta información te podría ser de gran utilidad, pero creemos que hay un reto aún más interesante, cómo aplicar lo que sabemos sobre la neurociencia y la psicología a tu piso de alquiler o tu habitación de residencia:
1. Aire limpio
Antes que la decoración y que cualquier otra cosa, lo más importante para que nuestro cerebro y por tanto el resto del organismo funcione bien y sin cansancio es una buena ventilación. A pesar del frío o el calor esto debe de ser siempre una prioridad, tenemos que ventilar (y si es posible hacer ventilación cruzada mejor) para permitir que entre aire cargado de oxígeno y salga aire cargado de dióxido de carbono. Esto no solo es importante al despertarnos sino también durante el día y especialmente si pasamos largas horas en una estancia. Cada dos o 3 horas debemos de tratar de ventilar al menos unos minutos. Un cerebro que recibe oxígeno limpio es un cerebro feliz, descansado y más productivo
2. Luz natural
La luz natural ayuda al buen funcionamiento de nuestros ritmos circadianos, somos animales diurnos y por tanto percibir la luz del día nos hará activarnos y ver como cae el atardecer favorecerá que segreguemos melatonina, la sustancia que necesitamos para un buen sueño y descanso. Idealmente nuestra cama debería de estar mirando al este para poder despertarnos con la luz del amanecer, pero sabemos que esto no siempre es posible. Algo que debemos intentar es trabajar o estudiar frente a una ventana, lo cual además de ser bueno para la vista, nos preparará para percibir el atardecer preparando a nuestro cerebro para el momento de descanso. Incluso si tu habitación o despacho están en un lugar interior lo recomendable es ubicar la mesa de trabajo mirando a la ventana.
3. Frio/calor indirecto
Sin duda sentirnos a una temperatura confortable nos ayuda a relajarnos, bajar el estado de alerta y disfrutar del momento presente. Debemos de tener en cuenta que para conseguir un estado óptimo la temperatura debería de ser lo más parecida posible al entorno natural. Por tanto, los chorros de aire directos no son recomendables para nuestra salud ni física ni psicológica. Una buena alternativa serán los suelos radiantes o si no tenemos esa opción cualquier aparato que se ubique cerca del suelo evitando su contacto directo con nosotros.
4. Espacios silenciosos
Los ruidos indeseados son uno de los principales causantes de malestar emocional, no solo impiden el descanso, sino que dificultan la relajación y potencian la irritabilidad. Ubicar el dormitorio en la zona menos ruidosa de la casa siempre será una buena idea, así mismo puedes tener en cuenta que tu lugar de descanso no comparta la pared con estancias de los vecinos como salón, cocina, baños… También podemos ayudarnos de música ambiental, especialmente playlists que funcionan como “sonido blanco”, melodías que además de ser relajantes disimulan bastante bien otros ruidos externos.
5. Colores
Es complicado hablar de colores en los espacios en una época en la que imperan los blancos y grises perlados, pero ten en cuenta que el espacio que habitas no es una revista de decoración. La ciencia nos ha demostrado que los toques de color en tonos tierra, anaranjados apagados, ladrillo e incluso algunas tonalidades moradas aumentan los estados de relajación por semejarse a los colores del atardecer. Por eso también las luces indirectas nos invitan a descansar y disminuir nuestro estado de alerta. Algunas tonalidades de verde también favorecen la relajación por asemejarse a los colores de la naturaleza.
6. Olores
El olfato es un sentido muy ligado a la supervivencia de todos los animales y por ello también del ser humano ya que nos permite detectar cuando algo está en mal estado y podríamos enfermar. Por ello es fundamental librarnos de malos olores con la ventilación, la limpieza del cubo de basura y el frigorífico. Además de esto podemos valernos de olores vinculados con la actividad y productividad como los cítricos y de olores relajantes como el eucalipto y la lavanda. Para ello tras la limpieza y ventilación del espacio podemos contar con velas o difusores de aceites esenciales.
7. Contacto con el verde
Observar hojas verdes también está muy vinculado a la supervivencia de los animales ya que supone lo contrario de la sequía y por tanto falta de alimentos. Por ello nuestro cerebro “sonríe y se relaja” ante las hojas verdes. Si puedes contar con alguna planta de interior y/o de exterior en tu ventana (y recuerda, de hoja ancha y formas redondeadas si buscas calma) sería una gran opción. En caso de no ser así por no poder cuidarlas, puedes contar con flores y hojas preservadas que necesitarán menores cuidados y producirán un efecto similar en tu mente.
8. Recuerdos personales
El psicólogo premio nobel de economía Daniel Kanheman y sus colegas demostraron como un recuerdo feliz es mucho más potente que una situación imaginaria ideal para activar estados de bienestar. Por ello te recomendamos que en lugar de poner en tu estancia esa preciosa foto de una playa en Maldivas en la que tal vez no has estado, pongas fotografías que asocies con momentos felices, desde la instantánea de un lugar en el que fuiste feliz a la foto de una simple expresión positiva con alguien a quien quieres. Recordamos con la misma valencia emocional con la que vivimos aquel momento. ¿Por qué no llenar tu espacio de tus instantes de felicidad?
Desde MindPlace Center colaboramos con Lodgerin para que algo que es aparentemente estresante como el alquiler de una casa se convierta en una experiencia lo más segura y agradable posible. Por ello si necesitas ayuda para cuidar de tu salud mental y/o potenciar tu crecimiento personal no dudes en contactarnos. Estamos aquí para ayudarte.









